La crisis de privacidad


La crisis de privacidad

Hoy les voy a hablar un poco sobre la crisis de privacidad y el riesgo para la protección de datos personales que supone usar internet en la actual situación.La crisis de privacidad

Querido lector, la crisis de privacidad en Internet es un hecho. A estas alturas se habrá podido enterar de los casos de espionaje sacados a la luz pública por Edward Snowden , el espionaje masivo de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de los EEUU) a escala mundial. Se han intervenido comunicaciones, no sólo de ciudadanos corrientes, sino de personajes públicos de la talla de Ángela Merkel: Presidentes de Gobiernos, Comisarios y Parlamentarios Europeos, directivos de multinacionales y un amplísimo etcétera.

¿Tan fácil es intervenir comunicaciones electrónicas?

Por desgracia querido lector, a un Estado no le es en absoluto difícil espiar y controlar las comunicaciones electrónicas de sus ciudadanos para obtener sus datos personales, incluso las de ciudadanos de otros países. Una de las razones es la terrible “Torre de Babel” existente en el mundo de la informática y las telecomunicaciones que facilita bastante este tipo de situaciones y que, paradójicamente, se debe a la negativa de los Estados a legislar en este ámbito. Un ejemplo claro, además de la NSA, lo tenemos en China. No me pararé aquí a comentar el caso Chino, dada la extensa cantidad de información disponible en Internet

¿Pero no existen las comunicaciones cifradas?

Pues sí, querido lector, existen. El problema es que la tecnología avanza rápidamente y los sistemas de cifrado perfectamente seguros hace unos años, ya no lo son. La capacidad de cómputo de los procesadores informáticos evoluciona de forma exponencial dejando desfasados, cada vez con mayor rapidez, los sistemas de encriptación. El último ejemplo lo tienen en el asalto a la, hasta ahora, clave de cifrado más segura existente mediante un sistema que se guía por el sonido de la computadora objeto del ataque.

¿Y qué hacen los Gobiernos para evitar esta situación?

Pues lo cierto, querido lector, es que hacen más bien poco. En la actualidad, lo más destacado, es la carrera ciberarmamentística que se ha desatado. Sí querido lector: existe armamento digital con múltiples usos: desde espiar comunicaciones, a seguimiento de personas e incluso el saboteo físico de instalaciones pudiendo llegar a incendiarlas . Recientemente en Europa ha surgido una corriente entre el cuerpo legislativo comunitario relativo a aportar mayores garantías de privacidad y seguridad en Internet, pero se encuentra todavía en fase muy temprana. El eje del debate se encuentra en decidir cuánta libertad de actuación en Internet se está dispuesto a sacrificar a cambio de una mayor seguridad, no sólo en el ámbito digital. Es un debate complejo, querido lector.

Qué podría hacerse

Un primera paso importante, sería la exigencia legal de cumplimiento de determinados estándares técnicos para asegurar la protección de datos personales, al igual que se exige con otras infraestructuras como puentes y viviendas. Ello no erradicaría el problema, pero lo minimizaría mucho. Otro paso es la creación de agencias de seguridad que, en lugar de espiar las comunicaciones de sus ciudadanos, velen por la protección de su privacidad. En España existe, si bien en fase muy temprana, el Mando Conjunto de Ciberdefensa, dependiente del Estado Mayor de la Defensa, el cual debe suponer la primera piedra de la estructura a crear a este objeto.

Para que se tomen medidas, es indispensable que la sociedad civil se movilice y exija a sus Gobiernos que tomen medidas. Un ejemplo es la “Campaña contra la Vigilancia Masiva en Internet”, organizada a escala mundial para exigir que se actúe al respecto.

¿Entonces no debería usar internet?

No se trata de eso, querido lector. Se trata de un uso responsable y racional de Internet que le permita asegurar suficientemente la protección de datos personales. ¿Por qué conectamos vehículos a Internet, lavadoras, frigoríficos, televisiones o relojes? Estamos creando puertas de las que nadie nos garantiza que poseamos las únicas llaves y mientras eso no sea así, no es descabellado tapiarlas. Tampoco comparta información sensible por Internet si no se le dan garantías legales de confidencialidad. Se trata de usar el sentido común: si pretende nadar entre tiburones, mejor use una jaula protectora.

Es evidente que la crisis de privacidad es un hecho. ¿A qué esperamos para actúar?

En próximos artículos iré desgranando con más detalle diversos aspectos sobre privacidad en Internet.

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Acerca de Pedro De La Torre

Soy perito informático judicial colegiado, legalmente habilitado para actuar ante los tribunales de Justicia, conferenciante y ponente habitual en jornadas sobre peritaje informático, ciberseguridad y tecnologías de la información. Consultor especializado en estrategia digital y seguridad de la información.

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