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El perito en el proceso judicial

El perito en el proceso judicial

La presencia de un perito es habitual en procesos judiciales de especial complejidad. En estos pleitos el juez o tribunal necesita del auxilio de un experto para valorar las pruebas en su justa medida.

¿Qué es un perito?

Perito es toda persona ajena al proceso judicial que posee conocimientos científicos, técnicos o artísticos y que es llamada al proceso con el fin de declarar acerca de algún extremo que pueda requerir de sus conocimientos, para auxiliar al juez o para aportarle experiencia de la que pudiera carecer.

Su comparecencia debe hacerse previa designación judicial, a iniciativa del propio juez o de alguna de las partes, asumiendo los mismos deberes que cualquier otro testigo, esto es, comparecer, declarar y decir la verdad. Respecto a estos deberes, el perito tiene una mayor responsabilidad criminal que el simple testigo.

El perito debe ser un profesional experto

La pericia en un proceso judicial implica conocimientos, habilidad o práctica especializada en un determinado ámbito de la técnica, el arte o la ciencia, apartándose tales virtudes de lo común. Ello implica que los peritos deben ser considerados expertos en una materia concreta. Dicha pericia consiste en la aplicación de los conocimientos del perito a un caso concreto, facilitando información y/o defendiendo un criterio.

Normalmente el perito es un profesional al que se consulta sobre su profesión, con carácter instrumental y al objeto de que facilite informaciones o criterios en base a sus conocimientos y experiencia. La función del perito en el proceso judicial deriva de la actividad profesional de este experto.

Aptitudes para ser buen perito

¿Qué aptitudes se requieren para ser un buen perito?

No todo profesional puede actuar como un buen perito, debido a las actitudes específicas requeridas para esta función, siendo las más destacadas:

  • Dominar la técnica de elaboración de un dictamen pericial.
  • Carecer de miedo escénico.
  • Tener aptitudes para intervenir en una vista oral
  • Poseer conocimientos jurídicos más allá de los propios de su profesión.

El profesional no tiene por qué conocer las reglas del juego procesal con la amplitud y profundidad de un abogado. Al igual que éstos, debe actuar en un juicio de forma convincente, pero a diferencia de ellos, el perito debe buscar la verdad material, no la defensa a ultranza de las posiciones de su defendido.

Ello causa que se pueda tratar de dirigir el interrogatorio a los peritos más a despistarles y a hacerles decir lo que no han dicho, cayendo en contradicciones, que a abundar sobre la verdad material objeto de su pericia.

También tendrá que lidiar con las largas esperas ante las Salas de Vistas, la presión de los interrogatorios, descalificaciones más o menos contundentes hacia sus criterios ante jueces y fiscales, o la puesta en duda de su profesionalidad.

Por todo ello no todo buen profesional es un buen perito, pero sí que todo perito debe ser un buen profesional. Las normas profesionales y deontológicas condicionan, y mucho, la labor pericial de cada profesional, así como la diferenciación entre profesionales colegiados y aquellos que no pertenecen a colegio profesional alguno ni están sujetos a norma profesional ni deontológica.

¿Qué tipos de peritos aparecen el procesos judiciales?

En los procesos judiciales intervienen dos tipos de peritos:

  1. El perito judicial: Estudia las cuestiones que se le plantean y aporta sus conclusiones para asesorar al órgano judicial a definir su opinión sobre un aspecto técnico en el que éste no tiene por qué tener conocimientos.
  2. El perito de parte: Es el tercero que, a instancia de una de las partes en el proceso, evacúa su criterio técnico a petición y por encargo de dicha parte.

¿Qué ventaja puede tener contar con un perito designado por el juzgado?

La parte se suele poner en manos del Juzgado en aquellos casos en los que desconoce de un experto que pueda arrojar luz obre el asunto o goce del beneficio de la justicia gratuita.

También existe la creencia, bastante extendida, de que en caso de contradicción, el tribunal dará mayor validez a lo dictaminado por el perito judicial frente al perito de parte, si bien carece de fundamento.

La Ley de Enjuiciamiento Civil, especifica que no se responsabiliza al Tribunal de la investigación y comprobación de la veracidad de los hechos, sino que la carga de alegar y probar recae sobre las partes, lo que supone apostar firmemente por la pericial de parte frente a la pericial judicial, que queda en segundo plano.

¿Por qué se recurre al perito de parte?

Las circunstancias en las que una parte opte por un perito designado a su instancia, o por delegar esa designación en el juzgado, no es un tema baladí y entran en juego varias consideraciones:

  • La parte o sus representantes legales pueden tener una confianza plena en un perito concreto y deciden por convicción ser auxiliado por éste. Entienden que es la persona que mejor puede defender una postura concreta por ser el mejor técnico, y no quieren someterse al sorteo judicial.
  • La parte puede querer ser asesorada por el perito ya antes de formular la demanda, incluso para poder decidir que probabilidades hay de que prospere. Cuenta así con la ventaja de estar apoyada por un experto que exponga los alegatos técnicos en su escrito inicial, estudiar y rebatir la contestación a la demanda, proponer las pruebas que el experto pueda recomendar e incluso auxiliar al letrado en la preparación del juicio y en la práctica de todas las pruebas, especialmente en el interrogatorio a otros peritos.
  • La parte puede ser auxiliada por su perito cuando, conocida la sentencia, tenga que decidir sobre la posibilidad de interponer recurso, examinando los razonamientos técnicos que puedan fundamentar el fallo.
  • El abogado de la parte, actuando con habilidad, puede decidir presentar una pericial de parte desde el convencimiento de que, al acompañarse junto a la demanda, será más fácil que el juzgado admita extremos, metodologías, documentos adjuntos y otras particularidades de la pericia que, de haber sido propuestos antes de su confección, podrían haber sido rechazados.
Valoración del dictamen de peritos

¿Cómo valora el tribunal el dictamen de peritos?

El dictamen de peritos se valorará por su contenido y poder de convicción, más allá del origen de su designación. Podría presuponerse una mayor objetividad por parte de un perito que no designe una parte implicada en el proceso, o cuyos honorarios no satisfaga tan sólo una de las partes.

Lo que interesa de cada perito y cada pericia es examinar unas conclusiones y un trabajo que sirvan de auxilio al juzgador para dictar sentencia. El juez valorará sobre todo los razonamientos, la coherencia, y la convicción que le lleve a inclinarse por las conclusiones técnicas que más le convenzan.

La distinción de peritos decae procesalmente, debiendo entenderse que todos están obligados a manifestar, bajo juramento o promesa de decir verdad, que han actuado y, en su caso, actuarán con la mayor objetividad posible, tomando en consideración tanto lo que pueda favorecer como lo que sea susceptible de causar perjuicio a cualquiera de las partes, y que conocen las sanciones penales en la que pudiere incurrir si incumpliera su deber de perito.

Los procesos judiciales con peritos son caros

Las partes con mayores posibilidades económicas tienen la ventaja de poder ser auxiliados por los mejores peritos, que normalmente serán los que cobren los honorarios más altos. Esta misma circunstancia se da ya en la posibilidad de ser ayudado por letrados de mayor habilidad y conocimiento así como de disponer de mayores medios de prueba que puedan ser facilitados por detectives privados.

Por tanto, los procesos judiciales con un marcado fundamento técnico requerirán de un esfuerzo económico importante si se aspira a obtener éxito.

¿Cómo se relaciona el perito de parte con el abogado?

El perito deberá relacionarse, entre otros, con el juez, las partes y con sus procuradores y abogados. Desde su independencia e imparcialidad el perito no debe tener reserva alguna en relacionarse con todos los intervinientes en el proceso, al objeto de elaborar el mejor de los dictámenes posibles.

colaboración entre abogados y peritos

El tándem entre abogado y perito

Esta relación es aún más franca, profunda y sincera en los casos de designación de parte del perito, estableciéndose una relación profesional entre el abogado y su perito. No son pocos los letrados que reconocen abiertamente que, para ganar un juicio con factores técnicos determinantes, se precisa de un buen perito que forme junto al abogado un equipo compenetrado, coordinado y solvente.

Ante un juicio con componente técnico, se debe hacer saber al cliente que el abogado precisará ser asistido por un perito, y que no es baladí la decisión sobre su designación, al objeto de que cuente con las armas técnicas necesarias que, junto a las armas jurídicas, responsabilidad del abogado, protejan sus intereses con la máxima eficacia durante el proceso judicial.

La objetividad prevalece en la relación profesional con el abogado

El perito de parte y su abogado deben coordinarse y complementarse, pero nunca confundirse: el perito deberá mantener siempre criterios de objetividad y de cierta distancia respecto de las partes que a un abogado pueden resultarle extraños. 

En la labor del perito priman la imparcialidad y el rigor profesional, y su contundencia dialéctica debe dirigirse únicamente contra argumentos también técnicos de otros peritos que pudieran estar defendiendo criterios no compartidos.

El objetivo de la labor pericial, para el letrado, no es ni la brillantez expositiva, ni la desautorización sistemática del adversario, ni una sospechosa coincidencia plena con la defensa, sino vencer el juicio.

Por ello, abogado y perito deben hermanarse, estableciendo el primero la estrategia y dirección del proceso, pero entrando en materia para hacer suyos los argumentos del experto, primer paso para que el juzgador haga también lo propio.

¿Cuáles son los requisitos legales para ser perito?

El artículo 340 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece las condiciones que deberán cumplir los peritos, con carácter general, para actuar ante los tribunales de justicia. Los peritos deberán poseer el título oficial que corresponda a la material objeto del dictamen y a la naturaleza de éste. Sólo en el caso de materias que no estén comprendidas en títulos profesionales oficiales, los peritos podrán ser nombrados entre personas entendidas en esas materias.

Así mismo, el artículo 457 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, abunda sobre la materia:

“Los peritos pueden ser o no titulares. Son peritos titulares los que tienen título oficial de una ciencia o arte cuyo ejercicio esté reglamentado por la Administración. Son peritos no titulares los que, careciendo de título oficial, tienen, sin embargo, conocimiento o prácticas especiales en alguna ciencia o arte

¿Qué es un título oficial?

Conviene así mismo, tener claro qué entiende el ordenamiento jurídico español por “título oficial”, definido en el Artículo 3 del Real Decreto 822/2021, por el que se establece la organización de las enseñanzas universitarias y del procedimiento de aseguramiento de su calidad.

«2. Los títulos universitarios oficiales deberán inscribirse en el RUCT del Ministerio de Universidades, de acuerdo con lo dispuesto en el Real Decreto 1509/2008, de 12 de septiembre, por el que se regula el Registro de Universidades, Centros y Títulos.»

«3. Todos los títulos universitarios oficiales de Grado y de Máster Universitario deberán adscribirse a uno de los ámbitos del conocimiento relacionados en el anexo I, en el momento de inscripción en el RUCT. Asimismo, este ámbito de conocimiento deberá incluirse en la memoria del plan de estudios durante el proceso de verificación.»

Así pues, para realizar una pericial relativa a uno de los distintos ámbitos de conocimiento el perito deberá estar en posesión de un título oficial adscrito a dicho ámbito.

Ámbitos de conocimiento reconocidos en España

¿Cuáles son los ámbitos de conocimiento reconocidos en España?

El ANEXO I del Real Decreto 822/2021 define los ámbitos de conocimiento existentes en España:

  • Ciencias del comportamiento y psicología.
  • Actividad física y ciencias del deporte.
  • Arquitectura, construcción, edificación y urbanismo, e ingeniería civil.
  • Ciencias biomédicas.
  • Biología y genética.
  • Ciencias agrarias y tecnología de los alimentos
  • Bioquímica y biotecnología.
  • Ciencias económicas, administración y dirección de empresas, márquetin, comercio, contabilidad y turismo.
  • Ciencias de la Tierra.
  • Derecho y especialidades jurídicas.
  • Ciencias de la educación.
  • Enfermería.
  • Ciencias medioambientales y ecología.
  • Estudios de género y estudios feministas.
  • Ciencias sociales, trabajo social, relaciones laborales y recursos humanos, sociología, ciencia política y relaciones internacionales.
  • Farmacia.
  • Filología, estudios clásicos, traducción y lingüística.
  • Física y astronomía.
  • Fisioterapia, podología, nutrición y dietética, terapia ocupacional, óptica y optometría y logopedia.
  • Historia del arte y de la expresión artística, y bellas artes.
  • Ingeniería industrial, ingeniería mecánica, ingeniería automática, ingeniería de la organización industrial e ingeniería de la navegación.
  • Historia, arqueología, geografía, filosofía y humanidades.
  • Ingeniería eléctrica, ingeniería electrónica e ingeniería de la telecomunicación.
  • Industrias culturales: diseño, animación, cinematografía y producción audiovisual.
  • Ingeniería informática y de sistemas.
  • Matemáticas y estadística.
  • Ingeniería química, ingeniería de los materiales e ingeniería del medio natural.
  • Medicina y odontología.
  • Periodismo, comunicación, publicidad y relaciones públicas.
  • Química.
  • Veterinaria.

El perito deberá poseer una titulación oficial vinculada a alguno de estos ámbitos. En caso de que el objeto de la pericia no pertenezca a ninguno de ellos, no se requerirá titulación oficial, bastando un título propio universitario.

Los títulos propios universitarios no son oficiales a efectos periciales

El Real Decreto 822/2021 distingue las titulaciones propias universitarias de las oficiales en su artículo 36:

«Las universidades en uso de su autonomía podrán impartir otras enseñanzas conducentes a la obtención de otros títulos distintos a los títulos universitarios oficiales a los que hace referencia el artículo 3.1, que serán definidos como títulos propios. La expedición de estos títulos se realizará del modo que determine la universidad, y teniendo presente lo establecido en el presente real decreto, sin que en ningún caso ni su denominación ni el formato en que se elaboren e informen públicamente los correspondientes títulos propios puedan inducir a confusión con respecto los títulos universitarios oficiales.»

Así pues, un título propio universitario permitirá actuar como perito únicamente cuando el objeto de la pericia no esté contemplado en los ámbitos de conocimiento legalmente reconocidos.

¿Qué consecuencias tiene incumplir los requisitos legales para actuar como perito?

El incumplimiento de los requisitos legales para actuar como perito ante los juzgados puede tener graves consecuencias:

  • El juzgador puede no tener en cuenta el dictamen del perito, con el consiguiente perjuicio para la parte que aporta la prueba.
  • Puede tener prevalencia en la consideración del juzgador un dictamen de un perito titulado frente a una persona no titulada.
  • El profesional que actúe como perito, con carácter general, o como perito titular en el orden penal, careciendo de titulación oficial, incurre en un delito de intrusismo profesional, tipificado en el artículo 403 del Código Penal, pudiendo incurrir en condena de prisión de hasta 2 años y en multa de hasta 24 meses
Derechos y deberes de los peritos

¿Qué derechos y deberes tienen los peritos?

Los peritos tienen una serie de derechos y deberes insoslayables en el ejercicio de sus funciones. Están sujetos en el ejercicio de su profesión a responsabilidad civil, penal y disciplinaria, según proceda.

Derechos de todo perito

Son derechos de todo perito:

  • Percibir los correspondientes honorarios, en tiempo y forma.
  • Ser tratado con cortesía y dignidad durante toda su intervención en el proceso, y por parte de todos los intervinientes en el mismo.
  • Ser titulares de la propiedad intelectual de sus dictámenes, con la sola excepción de los supuestos en que las tesis mantenidas por el perito funden la sentencia y puedan integrarse en el ámbito de la jurisprudencia.
  • Acceso a los medios necesarios para investigar y elaborar el dictamen.
  • Libertad del perito en el desarrollo de su trabajo, desde la aceptación del encargo profesional hasta su elaboración, reconocimientos periciales e intervención en juicio.

Deberes de todo perito

Son deberes de todo perito:

  • Deber de abstención de los peritos en los supuestos previstos en la ley.
  • Aceptación y juramento del cargo.
  • Obligación de comunicar un domicilio, y cualquier cambio que experimente el mismo.
  • Deber de comparecer en la sede del tribunal aunque el perito tenga su domicilio fuera de áquel.
  • Ratificar el dictamen, y formular cuantas aclaraciones se interesen sobre el mismo en la fase de vista oral.
  • Asunción del principio básico de imparcialidad cuando la ley obligue al perito a que, cuando emita dictamen, manifieste que ha actuado con la mayor objetividad posible, tomando en consideración, tanto lo que pueda favorecer, como lo que pueda ser susceptible de causar perjuicio a cualquiera de las partes.
  • Comportarse como le obliguen las normas profesionales y deontológicas de su ámbito de especialidad.
  • Asunción del cargo, salvo dispensa legal, cuando se trate de designación judicial y obre el perito en las correspondientes listas oficiales.

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