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Oratoria jurídica y peritos informáticos

Oratoria jurídica y peritos informáticos

El dominio de la oratoria jurídica resulta fundamental para los peritos informáticos durante el proceso de ratificación del informe pericial en la vista oral ante un tribunal de justicia. Así pues, ¿qué es la oratoria jurídica? ¿por qué es tan importante la oratoria jurídica para el perito informático? ¿Cuáles son las características del perito informático que domina la oratoria?

¿Qué es la oratoria jurídica?

Antes de nada conviene no confundir oratoria jurídica con persuasión, elocuencia o retórica. Examinemos estos 4 conceptos:

  • La persuasión puede definirse como un proceso destinado a cambiar de una persona o grupo la actitud hacia algún evento, idea, objeto o personas, mediante el uso de palabras escritas o habladas para transmitir información, sentimientos, razonamientos, o una combinación de los mismos. Así, a través de la persuasión tratamos que el entendimiento de otras personas se incline hacia la idea que proponemos para, de esta forma, conseguir que la idea penetre en la voluntad de aquellas. Persuadir y convencer son elementos esenciales de la argumentación.
  • La elocuencia  consiste en el talento o facultad de expresarse de modo eficaz a fin de delieitar, conmover y persuadir, empleando para ello la palabra hablada o escrita, o sirviéndose de gestos, ademanes o cualquier otra acción o recurso expresivo.
  • La retórica puede definirse como la disciplina que se ocupa de estudiar y de sistematizar procedimientos y técnicas de utilización del lenguaje puestos al servicio de una finalidad persuasiva. Se trata del arte del bien decir, de embellecer la expresión de los conceptos, dando al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para deleitar, persuadir o conmover.
  • La oratoria jurídica consiste en el conjunto de técnicas y principios que nos ofrecen la posibilidad de expresar un mensaje, de forma oral principalmente, con facilidad, sencillez y claridad frente a un tribunal de justicia. Trata de la capacidad para hablar y exponer un punto de vista de modo claro, atractivo y comprensible. Es la ciencia de la persuasión oral del tribunal.

¿Qué conocimientos debe tener un buen orador jurídico?

Existen una serie de conocimientos imprescindibles para ser buen orador, conocimientos que deberán ser adquiridos, bien mediante el propio autoaprendizaje, como a través de la lectura de publicaciones especializadas o la asistencia a cursos y seminarios:

Conocimiento del asunto que debe tratar el orador

Para todo orador jurídico hay una consigna esencial: sin el conocimiento adecuado de todos los antecedentes del asunto que vayamos a defender, no hay oratoria jurídica. La oratoria jurídica no puede, bajo ningún concepto, suplir la carencia de conocimiento de los hechos que constituyen la materia que tenemos que tratar. Si pretendemos persuadir y convencer al tribunal usando la oratoria sobre la elección de nuestra argumentación, ¿cómo vamos a hacerlo si no conocemos convenientemente los elementos que conforman nuestra argumentación? Por ello, la preparación del caso con el análisis contrastado de los hechos, la forma de acreditarlo mediante las pruebas y estudios necesarios y el conocimiento de la legislación aplicable son elementos esenciales que deben estar siempre presentes en la formación del orador jurídico.

Cuestión distinta es que una buena instrucción en los principios oratorios pueda ayudar a improvisar adecuadamente en circunstancias excepcionales, pero será la excepción que confirme la regla: la falta de dominio del tema a tratar será fácilmente perceptible por el juzgador.

El orador jurídico debe poseer conocimientos jurídicos

Íntimamente relacionado con lo anterior, la formación del orador jurídico requiere un permanente estudio del derecho aplicable al caso concreto que tiene que tratar: doctrina existente, jurisprudencia y sentencias de tribunales superiores, normas procesales aplicadas a la prueba digital y a la actuación de los peritos, etc. Este conocimiento se potenciará a través de la oportuna preparación de los casos, permitiéndonos actualizar permanentemente estos conocimientos, y aplicándolos al caso concreto. El buen orador jurídico debe ilustrarse en las novedades que se vayan produciendo en aquellas materias de su interés o especialidad y, como no, en las modificaciones en el estado de la técnica y de la normativa aplicable. Un buen conocimiento del derecho procesal será también esencial para el orador.

Aún así, podemos afirmar que por muy bueno que pueda ser el profesional en habilidad oratoria, si no dispone de un sólido y profundo conocimiento técnico y jurídico, de poco le valdrá para convencer y persuadir a su auditorio, caracterizado, por tener una elevada competencia jurídica.

Argumentación como base de la oratoria jurídica

Argumentación como base de la oratoria jurídica

La argumentación es un tipo de discurso expositivo que tiene como finalidad defender con razones o argumentos una tesis, es decir, una idea que se quiere probar o sustentar a partir de una serie de hipótesis. La argumentación es el tipo de razonamiento que prueba o refuta las proposiciones relativas al caso y que todo orador jurídico deberá desplegar ante los jueces con el fin de obtener el resultado pretendido a través de su alegato oratorio. Su profesionalidad se medirá por la habilidad con la que analizan y presentan los casos ante el juez, valorando y contrastando los hechos, y defendiéndolos ante las valoraciones de contrario, así como haciéndolos comprensibles para un auditorio poco versado en la técnica informática. En este contexto, la argumentación transita por una estructura (la comunicación), tiene un contenido (argumentaciones) y toma una forma (el lenguaje, oral y escrito), de manera que si el orador jurídico quiere argumentar correctamente debe contar con el buen uso de las reglas de comunicación y de la estrategia comunicativa. Por ello, sin una adecuada técnica argumentativa será imposible que el profesional sea eficaz en su trabajo.

Comunicación verbal y no verbal del orador

La comunicación verbal puede realizarse de forma oral, a través de signos o palabras habladas, o escrita. La comunicación no verbal es la que se lleva a cabo mediante el lenguaje no verbal, es decir, gestos, apariencia, postura, mirada y expresión, y a través de multitud de signos como imágenes sensoriales, sonidos, gestos, movimientos corporales, etc.

La gran regla que rige el proceso total de la comunicación humana, aplicable a cualquier relación entre seres humanos, es que el lenguaje no verbal no se da de forma aislada del lenguaje verbal. Si bien una persona comunica verbalmente el 35% de lo que expresa, el otro 65% lo hace mediante el lenguaje del rostro y los gestos. Esta materia, de gran importancia para el orador jurídico, puede cultivarse a través de la lectura de publicaciones en las que se expongan con detalle las correspondientes técnicas, si bien puede ser lo más recomendable acudir a academias que impartan cursos de comunicación, verbal y no verbal.

Asistencia a los tribunales del orador jurídico

Especialmente para los profesionales noveles, es muy recomendable asistir a los Juzgados con el fin de presenciar juicios orales y, de esta forma, aprender cómo otros profesionales con más experiencia despliegan sus habilidades oratorias, así como aprender la mecánica de una vista oral en los distintos órdenes jurisdiccionales. De esta forma, al presenciar intervenciones de variada calidad, podrá aprender lo que es auténticamente necesario, así como lo que se debe evitar. Esta práctica deberá realizarse poniendo máxima atención en todos los aspectos relacionados con la intervención oral de peritos, abogados y fiscales intervinientes.

Experiencia y hábito de informar del orador jurídico

Experiencia y hábito de informar

La práctica del informe oral a través de la defensa de los asuntos encomendados constituye una herramienta esencial para desarrollar adecuadamente el arte de la oratoria jurídica. Desde el temor e inseguridad que caracterizará nuestras primeras intervenciones, el paso de los años nos ayudará a ir adquiriendo confianza y adoptando medidas que nos ayuden a corregir los defectos que hayamos ido observando. Por ello las experiencias deben aprovecharse al máximo, realizando autoevaluaciones continuas que nos permitan ir avanzando en un proceso de constante mejora.

Cualidades de un buen perito informático ante la vista oral

A continuación vamos a revisar las cualidades que debe tener un buen perito informático capaz de afrontar la vista oral ante un tribunal desplegando adecuadamente las técnicas del ámbito de la oratoria jurídica:

Cualidades de un buen perito informático ante la vista oral

Buena salud física y psíquica

Para actuar correctamente ante un tribunal, el perito informático necesita disponer de buena salud física y psíquica, ya que las manifestaciones propias de una salud deficiente pueden menoscabar seriamente su labor en detrimento de la calidad de las exposiciones, afectando gravemente su capacidad oratoria. Esto no significa que un perito informático deba estar completamente sano, sino que es muy recomendable que su intervención se realice en condiciones óptimas, pues un simple resfriado o dolor estomacal pueden indisponerlo y perjudicar la dicción, claridad de ideas, capacidad de reacción, etc. Así mismo, desequilibrios psíquicos de importancia serán incompatibles con una correcta oratoria jurídica, pues afectarán a la capacidad de relacionarnos con otros seres humanos.

La presencia del perito informático

La imagen que transmita el perito informático es primordial, ya que ayuda a resaltar su personalidad, siendo aquella el elemento que determina la primera impresión que causemos al tribunal, aspecto crítico de la oratoria jurídica. Un buen perito informático debe proyectar una imagen de seriedad, responsabilidad y confianza.  Ahora bien, cuando hablamos de buena imagen, debemos apartar el pensamiento de ideales de belleza, refiriéndonos a reglas y normas en el vestir y en el aseo.

La materialización de la presencia se produce a través del vestuario que elijamos, el cual debe cumplir al menos dos reglas:

  1. Debe adecuarse al contexto en el que se van a usar, deben ser acordes con la ocasión. Debe primar la elegancia, limpieza y una correcta combinación de prendas y colores: el vestir resalta nuestra personalidad, formalidad y pulcritud.
  2. Las ropas reflejan nuestra edad, posición social, profesión, ingresos, e indicios sobre nuestra personalidad.

La apariencia creada a través del vestuario, como reconocen múltiples estudios de oratoria jurídica, puede influir sobre la Justicia, especialmente en aquellos procesos en los que intervenga jurado popular.

Relacionado con la presencia se encuentra el aplomo y dignidad que deberá proyectar el perito informático en la sala, por lo que nunca deberá demostrarse con aire encogido. La pusilanimidad debilita la fuerza persuasiva del discurso y, sin mengua de la consideración y del debido respeto al Tribunal y las partes, el perito informático ha de tener presente que no es ni un superior ni un subordinado, sino el portavoz de la verdad de hechos sustentada en su estudio pericial informático en auxilio del Tribunal.

Capacidad de comunicar del perito

Un pilar de la oratoria jurídica consiste en emplear adecuadamente el lenguaje auxiliándose de las reglas y normas que mejoran el uso de la voz, la pronunciación, el estilo, los ritmos, etc. Es decir, de las reglas de comunicación oral. Igualmente deberá dominar las reglas de la comunicación no verbal empleando el lenguaje corporal para conseguir los objetivos previstos mediante silencios, miradas, uso de las manos, movimientos del cuerpo, contacto visual…

El adecuado empleo de las normas de la comunicación dará lugar a que el perito informático sea un gran comunicador: elocuente, imaginativo e ingenioso, especialmente cuando deben hacer comprender al Tribunal y a las partes complejos conceptos propios del ámbito de la ingeniería informática, muy alejados de la práctica jurídica ordinaria.

Capacidad de estudio del perito informático

Capacidad de estudio del perito informático

El perito informático experto debe ser estudioso. La defensa del asunto y su exposición en sala requieren siempre el conocimiento de las normas aplicables a su labor, doctrina y jurisprudencia que puedan afectar a su estudio pericial informático, además de las propias del ámbito de la informática, por ende muy extenso. Ya hemos visto que resulta indispensable para argumentar adecuadamente un conocimiento técnico-jurídico detallado del caso. El análisis contrastado de los hechos, la forma de acreditarlos a través de las pruebas necesarias y la aplicación de las técnicas adecuadas al caso son elementos esenciales para fundamentar un discurso convincente y persuasivo ante el Tribunal, principal objeto de la oratoria jurídica.

Disciplina y oratoria jurídica

Ligado a lo anterior se encuentra la constancia y disciplina del practicante de la oratoria jurídica. La constancia es la virtud que nos lleva a que, una vez tomada una decisión concreta, se lleve a cabo lo necesario para alcanzar las metas propuestas, aunque surjan dificultades o disminuya la motivación personal, gracias a un esfuerzo continuado para pasar a la acción superando esas dificultades.  Sin disciplina será difícil para el perito informático la preparación de un juicio, más si tenemos en cuenta que se requiere de un estudio y planteamiento bien gestionado del asunto sobre el que debe de dictaminar, y a buen seguro surgirán adversidades e imprevistos, como la acumulación puntual de trabajo. Finalmente, durante la exposición ante el tribunal el perito debe ser disciplinado en el uso de las técnicas oratorias, conociendo en cada momento cómo actuar, buscando la mayor eficacia de su dictamen pericial informático.

Capacidad organizativa del perito informático

Ser organizado es igualmente una habilidad esencial para el perito informático. Al conocer con la suficiente antelación la fecha de su intervención, éste tiene que organizarse cuidadosamente para preparar dos de sus funciones esenciales: la práctica de la prueba de hechos y el sustento de sus conclusiones mediante el empleo de la oratoria jurídica. Para ello deberá saber manejar criterios de organización y gestión del tiempo, estableciendo los hitos temporales para la preparación del caso. No hay nada más desastroso para un perito informático que prepararse el juicio el día antes de la vista, salvo no preparárselo.

Proactividad del perito informático

Se entiende por proactividad la capacidad del ser humano de liderar su propia vida como consecuencia del potencial que dispone para mejorarse a sí mismo, su situación y su entorno mediante la toma de las decisiones necesarias para crear cambios en su vida. La persona proactiva se encuentra constantemente buscando nuevas oportunidades, y por ello son personas que anticipan y previenen problemas, emprenden la acción y se aventuran a pesar de la incertidumbre, perseveran y persisten en sus esfuerzos, consiguen resultados tangibles, pues orientan toda su acción a los resultados.

El comportamiento proactivo está íntimamente ligado a la idea de responsabilidad, acción y cambio, herramientas fundamentales para el perito informático forense, que debe disponer en sala de la capacidad de optar por elegir la respuesta adecuada a las complejas situaciones que puedan producirse, actuando con iniciativa en busca de los cambios necesarios para hacerles frente. El buen perito hace lo posible por crear el resultado deseado desde el rigor y el conocimiento técnico.

Capacidad de previsión del perito

El buen perito informático no deja nunca nada al azar. Todo proceso judicial requiere la determinación clara de la estrategia a seguir. Toda la intervención del perito forense debe estar medida y prevista, evitando en lo posible las sorpresas y minimizándolas en caso de producirse. El perito debe tener previsto de antemano cómo actuar ante los imprevistos.

Incorporar la imaginación a la estrategia oratoria

Incorporar la imaginación a la estrategia oratoria

La imaginación es un proceso superior que permite al individuo manipular la información sensorial con el fin de crear una representación percibida por los sentidos de la mente. La imaginación se sirve de la memoria para tomar elementos antes percibidos y experimentados, transformándolos en nuevos estímulos y realidades.

Por ello, el perito informático deberá desplegar en los juicios un alto grado de imaginación, ya que a través de ésta podrá combinar hechos, imágenes y representaciones, para dar vigor a las verdades o errores detectados mediante su dictamen. Señalar que el funcionamiento de la memoria se rige por diversas leyes:

  • Ley de atención: Se recuerda mejor en la medida que haya mayor atención y concentración.
  • Ley de la afectividad: Lo que nos resulta agradable es más fácil de recordar.
  • Ley de totalidad: Si los recuerdos forman parte de un todo coherente y armónico la capacidad de recordar es mayor.
  • Ley de asimilación: Las ideas se recuerdan mejor si estas se asocian a otras existentes en la mente, ya insertas en una estructura conocida.
  • Ley de extensión: Se retiene mejor por pequeños pasos.
  • Ley de repetición: Se memoriza más mientras más se repite una percepción.
  • Ley de latencia: La latencia es el tiempo que transcurre entre las percepciones y el momento en que se realiza la evocación de lo adquirido. Esta retención disminuye al aumentar el tiempo de latencia.

Serenidad del perito informático

La serenidad es una virtud esencial para todo orador jurídico, ya que en el contexto de la lucha que representa una vista oral, debe controlar su estado de ánimo para actuar de la forma más eficaz, puesto que la precipitación, el nerviosismo o el miedo, son enemigos de una correcta intervención. Un perito informático que intervenga con serenidad sabrá dominar los nervios y el miedo que toda intervención oral en presencia de terceros suele producir, transmitiendo con ello seguridad y solidez en sus planteamientos, y lo que es más importante, sabrá construir y desarrollar sus argumentos con la claridad y precisión necesaria. Igualmente, ante situaciones imprevistas podrá escoger la reacción adecuada, ya que el estado de ánimo que infunde la serenidad facilitará esta elección.

Capacidad de prestar atención

La capacidad de atención, y con ello la concentración con la que se actúa ante un tribunal es esencial, ya que el perito informático deberá conocer la topografía de la sala y estar permanentemente alerta y centrado en todo lo que ocurre a su alrededor, no perdiendo de vista ningún detalle que pueda ayudarle en su exposición. Un gesto de pesar del abogado contrario, una mirada furtiva, el gesto del letrado de nuestra parte, el gesto del juez al entrar en la sala así como su actitud durante el inicio de nuestra argumentación, todo, absolutamente todo lo que ocurre en la sala, son factores que deben ser procesados para que, ayudados por su ingenio y la capacidad de reacción, adopte las medidas más adecuadas.

Capacidad argumentativa del orador

La profesionalidad del perito informático se distingue cuando analiza, dictamina y presenta sus conclusiones ante su cliente y el juez valorando estrictamente los hechos, y defendiéndolos ante las valoraciones de contrario. Cuando razonan con referencia a los precedentes, cuando construyen y dan razones en apoyo de acusaciones y defensas o alegaciones ante el juez. Por tanto, disponer de una buena capacidad técnica argumentativa es esencial para que el perito informático sea eficaz en su trabajo durante la vista oral. El perito deberá sentar las bases y juntar datos, las premisas deberán soportar el peso de las conclusiones.

La naturalidad, base de la oratoria

La naturalidad, base de la oratoria

El buen perito debe ser natural en la exposición de su discurso, esto es, que durante su intervención debe ser tal y como es en su vida privada, eliminando de su comunicación todo artificio que fuerce la expresión, los gestos, la voz… Esto no impide que vaya incorporando las técnicas y mejoras que le proporcionará el conocimiento oratorio, sino que esos progresos deberán presentarse con naturalidad, como un añadido que deberá manifestarse de forma espontánea y no forzada. Por lo tanto, el perito informático no puede ni debe transformarse en otra persona cuando interviene en la vista oral, sino que tendrá que mantener su forma de ser, torneada con los conocimientos y técnicas que vaya aprendiendo a lo largo de su carrera profesional.

Honradez del perito informático

La honradez es uno de los valores que deben estructurar el comportamiento profesional, virtud ésta para el perito informático que significa comportarse con integridad, apegado a la realidad y en función de la verdad. Por ello, el buen perito informático, siendo honesto, se ganará la confianza y el respeto necesario para actuar con independencia en el ejercicio profesional, actitud ésta que no sólo se materializará a través de la rectitud y probidad con la que el perito debe desempeñar su función, no perjudicando por acción u omisión de forma manifiesta los intereses que le fueran encomendados por su cliente, sino que igualmente, el perito informático honesto será respetado y considerado en la sala como digno de atención.

Sinceridad del perito informático

Vinculada a la honradez, la sinceridad es prenda del buen perito informático, puesto que la falta de ésta afecta a una de las consideraciones más importantes que podemos esperar de jueces, abogados, fiscales y clientes: su credibilidad,  o lo que es lo mismo, la capacidad de ser creído, concepto que no está unido a la veracidad del mensaje, sino a los componentes objetivos y subjetivos que hacen que otras personas crean o no en dichos contenidos, lo que, a su vez nos lleva a la confianza que genera alguien que tenga credibilidad. No hay nada más desastroso para un perito informático que haberse ganado fama de embustero.

Empatía del perito con su audiencia

Empatía del perito con su audiencia

La empatía, también llamada inteligencia interpersonal, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra. El perito informático, a través de la empatía o facultad de sentir los sentimientos de alegría, pena, dolor o compasión que afectan a terceras personas, puede crear un valioso vínculo con su auditorio, aspecto valiosísimo en el ámbito de la oratoria jurídica. Por el contrario, un perito insensible, frío y calculador, jamás establecerá contacto con su auditorio y será incapaz de persuadirlo adecuadamente.

Un buen perito informático emplea la oratoria jurídica con habilidad

Así pues, tras lo visto en el artículo, se hace patente que un buen perito informático debe dominar las técnicas vinculadas a la oratoria jurídica de forma experta, siendo capaz de hacer comprender al tribunal conceptos en ocasiones muy complejos para los operadores jurídicos, fuerzas del orden y tribunales de justicia.

Un buen perito informático no es aquel que únicamente domina la técnica informática, algo que por lo demás se le presupone, sino el que tiene amplios conocimientos de oratoria jurídica y conocimientos suficientes sobre jurisprudencia y derecho procesal, y acude a vistas orales con regularidad.

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